Las deidades,
las energías,
o cualquiera de los conceptos que
podamos llegar a ensayar en nuestras mentes
como posibilidades de superioridad,
se deben estar cagando de risa de nuestras patéticas existencias.
Nuestra racionalidad se caga de risa de nuestra racionalidad.
La santisima trinidad nos ignora dentro de su realidad de orgía cuaternaria.
Estoy cansado de éste teatro.
Exijo que me devuelvan el ticket.


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