miércoles, 3 de febrero de 2010

Si el poema Aullido escrito por Allen gisberg representó
la voz de una generación entera, entonces el poema más representativo de nuestra era actual sería el mismisimo silencio.
Aunque hacer participe al silencio dentro de lo que
el ser humano tiene para ofrecer es injusto para con él,
en realidad debería de existir alguna otra denominación que
infiera una idea de una mucho menor perceptibilidad que el silencio;
delimitarnos dentro de lo que se concibe como vacio
tampoco sería algo correcto, debido que con el solo hecho de
conferirle un nombre a tal, constituiría una forma de homicidio,
un atentado contra su no entidad.
¿Acaso sea sólo yo el que siente que los seres humanos
de la cotidaneidad no respiran, no vibran; que han perdido..
en definitiva, su luminocidad?
¿Donde ha quedado aquella cepa de personas que querían llevarse al
mundo por delante, aquellas personas que explotaban en los los cielos
de nuestras mentes como fuegos artificiales?
Debería de escribir siempre utilizando interrogaciones y
quitarles a cada una su signo de cierre..
Que permanezcan existiendo en su apertura hacia el todo,
que prosigan en su llamar de mayores signos de apertura,
que persistan en su sostener de notas altas hasta que
el mantra forme termine dormando parte de un universo paralelo.
¿y donde quedó el vino de la risa embriagadora?
¿Donde los poemas escritos en las nubes?
¿es que acaso ha llegado la estación de las sequía para quedarse?
¿Nos han masticado tanto el corazón que en duro chicle se ha
transformado y nos han pegado sistemáticamente
contra el cajón de la resignación?
'Nos siguen pegando abajo'.
'Nos siguen pegando abajo'.
'Nos siguen pegando abajo'.
'Nos siguen pegando abajo'.

Y los políticos, aquellos responsables de la sal
arrojada sobre los caracoles ( y ellos desintegrandose )
no son más que otro eslabón en el vértigo del poder.
Ellos también poseen esposas que les tiran de lo
los lóbulos de las orejas, ellas son las que
bajándoles los pantalones los castigan por
habérsele olviado la fecha de su aniversario o bien
haber dejado la ropa húmeda dentro del lavarropas
olvidada a su propio mohoso destino.
Sea como fuere, todos respondemos ante alguien,
todos dependemos de alguna manera de los otros,
de aquel otro que nos permite constituirnos como unidad,
aquellos tantos que sólo son uno dentro nuestro.


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