Si hay algo que amo en esta agrestre existencia
es el hecho de poder contradecirme.
Amo el dinamismo de mi patética mente errante,
sin pies ni cabeza,
ni mucho menos andamios sobre los caules podere escalar,
descender,
o aplicar siquiera cualquier clase de dimensión posible.
Amo poder sentir que no amo,
amo despreciar aquella puta palabra constituida
por cuatro igualmente patéticas letras.
Amo el desgano en que ha caído la tracción sanguínea
concebida dentro del acto que implica el escribir.
Caída sin su Para, sin contras que aminoren la
velocidad del viento contra las mejillas;
de la cuña, a la uña que presiona la pluma,
de la pluma a la vaquelita de los brazos metálicos que repiquetean,
y de ello al no hecho, al digitalizar el pulso,
al acabaren la fosa donde los deshechos huelen a aneurismas,
a poca risa concentida dentrode los no adentros.
La gutural voz ha sido diezmada y
los bolsillos han quedado tan secos
como una persona insensible a los gritos.
La conciencia resbala a través de un tobogán,
pero sin la emoción del envión,
sin aviones que irrumpan con su sonora discordia
la salivación que produce la pérdida de nuestros sueños,
de los anhelos helados gracias a los televisados abortos de progreso,
opacados por los bastones y blasones,
por tantas blasfemias que me serían imposibles de enumerar;
y, aunque pudiese hacerlo... no lo haría,
no quisiera ser participe de que sus nombres
hagan eco hacia el futuro a través de mi binaria voz,
de mi alma de hertz y barridos.
Olvido, olvido,
no preciso saber si consta en una dicha o en un perjuicio.
Mas éste mundo está basado en prejuicios,
en preparaciones para aceptar el modelo para armar
que nos entregan a caja cerrada pero con el control de calidad
ga-ran-ti-za-do
para que nuestro realentamiento mental fluya
hacia un recalentamiento de nuestro pensar,
para que finalmente la tapa del radiador nos deje estancados
en medio de una nada color naranja
y todo aquello ante lo que se postran los
peregrinos de las sombras quede vencido,
sentenciado al centeno molido.
lunes, 1 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario